XanGo el Jugo de la Fruta Entera del Mangostán


Golpe de Timón

Guillermo Fárber 

Puedo contar con los dedos los eventos que han cambiado el curso de mi vida. Y es en esos eventos donde compruebo que he sido siempre una persona absolutamente promedio, porque son eventos que seguramente tú compartes: algunas bodas, algunos nacimientos, algunas muertes, algunos trabajos. Todo completamente común. Nada extraordinario. Y ésa, pienso, es la definición de la felicidad personal: el aurea mediocritas propugnada por Horacio.Todo normal… excepto por dos cosas. Una, tengo la bendita maldición de ser escritor, y todos y cada uno de mis treinta libros han marcado un hito en mi vida, me han producido un estremecimiento telúrico existencial  —casi como un matrimonio, un nacimiento, una muerte, un empleo. El segundo evento telúrico fuera de lo predecible, ya en plena madurez, este mismo año, ha sido mi encuentro con XanGo.Algo extraño, misterioso, vagamente inquietante, comparten en mi interior los libros y el XanGo. Quizá no podría definirlo con total precisión (ni me interesa hacerlo, a estas alturas) pero intuyo que alguna relevancia tiene en el cruce vital de ambas realidades, al modo del proverbial hilo rojo, ese concepto central pero huidizo: trascendencia.Porque me queda claro. XanGo es una sólida promesa de salud, y también una inmensa oportunidad de negocio, y también una exuberante red de personas, un tenue y fuerte entramado de conciencias, voluntades, servicios. Esas cosas las doy por descontadas. No son menores, para nada, pero las doy por descontadas. Sin embargo, intuyo que hay algo más debajo de todo eso. Algo muy sutil que subyace en el alma de cada integrante de la red. Algo que emana de nosotros mismos y flota sobre todos. Algo que, en todo caso, me interesa mucho más vivir que pensar, experimentar que dilucidar, paladear que definir. Y “eso” que no puedo explicar, que no quiero desentrañar, que nunca habré de agotar, es lo que más me atrae de esta experiencia de XanGo.No he dicho nada, lo sé. Y a la vez lo he dicho todo, también lo sé.julio 2006

6 comentarios to 'Golpe de Timón'

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  1. georgina de la fuente said,

    Aqui estoy de nuevo… pero ahora para reflexionar no en la parte del negocio… no… sino para pensar un poco en lo facil que es “autotlaquearnos”… cierto que allá afuera hay decenas de productos que prometen bienestar, que todos dicen ser los mejores, y que también abundan los charlatanes… todo eso no obedece mas que a la necesidad, real y tangible, nutrida y bien poderosa que todos tenemos de sentirnos bien, y si nos sentimos bien queremos sentirnos todavia mejor, y de que queremos que se nos note lo bien que nos sentimos.

    Hay tantos que se aprovechan de esa necesidad… y hay muchos que caen redondos y gastan cantidades enormes en absurdos… para después quedar resentidos y cerrar los ojos a verdaderas oportunidades de salud…

    Así me he encontrado con gente que se cierra a la primera, en lugar de investigar un poco más por su cuenta… en lugar de decir: “si esto es así, si lo fuera… tengo que estar alerta y buscar por mi mismo… tengo que prestar oídos a especialistas e instituciones médicas serias, no vinculadas con tal o cual compañia, sino comprometidas con su quehacer médico y cientifico”.. “tengo que buscar y abrir el corazón a los testimonios de personas que han experimentado la mejoria de tantos y tantos padecimientos, mirarlos bien, verlos a los ojos y descubrir en ellos eso que queremos que se nos note tambien a nosotros… el bienestar, el sentirte sano, el sentirte con energía… el sentirte vivo y con esa fuerza necesaria para superar cualquier problema que se presente, pues con la salud bien que se puede”… y cuando encontremos todas esas respuestas, pues entonces no hay peligro de estafa… lo peor que puede pasar es que mi mejoria tal vez no llegue tan pronto como me gustaria, pero aun asi debo estar pendiente de cada sintoma, de cada cambio, hacerme analisis (si mi mal lo necesita), o bien el hacer la medición de mi cantidad de energía de acuerdo a mis actividades diarias… decir…”ok, ya investigué… ya pregunté y escuché o leí cuidadosamente las respuestas… ya hablé (o por lo menos escuché) testimonios de otras personas que vivían lo que yo, los vi a los ojos, los mire cuidadosamente y he llegado a la conclusion de que les creo… ahora voy a probarlo con el ánimo de sentirme afortunada, voy a aprovechar la oportunidad que la vida me brinda, y voy a deshacerme de una vez de todos los achaques que me aquejan”…

    y es que uno se encuentra con cada gente… que si yo me embarro lo que sea, pero no me atrevo a tomar nada de nada, ni un juguito, si no me lo recomienda mi médico -ya la veo preguntándole a su doctor si puede tomar del nuevo yogourt salido al mercado… o bien, “no, es que ya me he tomado de todo y nada me hace”, ¿y si esto si?, ¿vas a perderte la oportunidad de mejorar tu calidad de vida sólo porque alguna vez probaste a ciegas con algo que no te funcionó?…

    Anda, no seas ingenuo ni te ilusiones de la nada… pero por el amor de Dios ¡investiga!… ¡pregunta!… ¡busca respuestas!… escucha con atencion lo que dicen tantos y tantos que han aprovechado la oportunidad y se les nota… son pocas las empresas que pueden sostenerse a un análisis hecho con la debida atención… y que pueden sostener su éxito en un solo producto, que si no fuera lo que dicen ya se habría caído, que si no funcionara nadie hablaría bien de el..

    y ya cuando hayas probado el bienestar… cuando estés convencido de todo el bien que hace, y hasta estés evaluando la posibilidad de hacer mas “jugoso” el jugo… entonces la verdad de tu bienestar se asomará por tus ojos, saldrá por tu boca, se “antojará” a los otros compartirla contigo…

    Esta reflexión tiene dos destinos…

    1.-Hey!… escucha al que te trae una posibilidad de mejorar su salud, de conservarla o enriquecerla… analiza cada palabra, y sobretodo INVESTIGA, no seas ingenuo pero tampoco te cierres… eres capaz de hacer una evaluación más profunda… y después, si la empresa pasó la prueba, entonces anímate a probarlo…

    2.-Si tú estas iniciando en esto de difunndir los logros de este grandioso “juguito” de XanGo, no te desanimes cuando te topes con gente que se cierra a la primera, cuando la gente te rechace si haberte siquiera escuchado, cuando otros hasta se rían de lo que dices… este “juguito” se abrira camino a pesar de los escépticos, a pesar de los que se nieguen a probarlo, y cada vez “volará” más alto… prepárate para el despegue y llegarás muy alto… XanGo tiene la fuerza de llevarnos a todos a cumplir nuestros sueños.

  2. gina de la fuente said,

    Aqui estoy de nuevo… pero ahora para reflexionar no en la parte del negocio… no… sino para pensar un poco en lo facil que es “autotlaquearnos”… cierto que allá afuera hay decenas de productos que prometen bienestar, que todos dicen ser los mejores, y que también abundan los charlatanes… todo eso no obedece mas que a la necesidad, real y tangible, nutrida y bien poderosa que todos tenemos de sentirnos bien, y si nos sentimos bien queremos sentirnos todavia mejor, y de que queremos que se nos note lo bien que nos sentimos.

    Hay tantos que se aprovechan de esa necesidad… y hay muchos que caen redondos y gastan cantidades enormes en absurdos… para después quedar resentidos y cerrar los ojos a verdaderas oportunidades de salud…

    Así me he encontrado con gente que se cierra a la primera, en lugar de investigar un poco más por su cuenta… en lugar de decir: “si esto es así, si lo fuera… tengo que estar alerta y buscar por mi mismo… tengo que prestar oídos a especialistas e instituciones médicas serias, no vinculadas con tal o cual compañia, sino comprometidas con su quehacer médico y cientifico”.. “tengo que buscar y abrir el corazón a los testimonios de personas que han experimentado la mejoria de tantos y tantos padecimientos, mirarlos bien, verlos a los ojos y descubrir en ellos eso que queremos que se nos note tambien a nosotros… el bienestar, el sentirte sano, el sentirte con energía… el sentirte vivo y con esa fuerza necesaria para superar cualquier problema que se presente, pues con la salud bien que se puede”… y cuando encontremos todas esas respuestas, pues entonces no hay peligro de estafa… lo peor que puede pasar es que mi mejoria tal vez no llegue tan pronto como me gustaria, pero aun asi debo estar pendiente de cada sintoma, de cada cambio, hacerme analisis (si mi mal lo necesita), o bien el hacer la medición de mi cantidad de energía de acuerdo a mis actividades diarias… decir…”ok, ya investigué… ya pregunté y escuché o leí cuidadosamente las respuestas… ya hablé (o por lo menos escuché) testimonios de otras personas que vivían lo que yo, los vi a los ojos, los mire cuidadosamente y he llegado a la conclusion de que les creo… ahora voy a probarlo con el ánimo de sentirme afortunada, voy a aprovechar la oportunidad que la vida me brinda, y voy a deshacerme de una vez de todos los achaques que me aquejan”…

    y es que uno se encuentra con cada gente… que si yo me embarro lo que sea, pero no me atrevo a tomar nada de nada, ni un juguito, si no me lo recomienda mi médico -ya la veo preguntándole a su doctor si puede tomar del nuevo yogourt salido al mercado… o bien, “no, es que ya me he tomado de todo y nada me hace”, ¿y si esto si?, ¿vas a perderte la oportunidad de mejorar tu calidad de vida sólo porque alguna vez probaste a ciegas con algo que no te funcionó?…

    Anda, no seas ingenuo ni te ilusiones de la nada… pero por el amor de Dios ¡investiga!… ¡pregunta!… ¡busca respuestas!… escucha con atencion lo que dicen tantos y tantos que han aprovechado la oportunidad y se les nota… son pocas las empresas que pueden sostenerse a un análisis hecho con la debida atención… y que pueden sostener su éxito en un solo producto, que si no fuera lo que dicen ya se habría caído, que si no funcionara nadie hablaría bien de el..

    y ya cuando hayas probado el bienestar… cuando estés convencido de todo el bien que hace, y hasta estés evaluando la posibilidad de hacer mas “jugoso” el jugo… entonces la verdad de tu bienestar se asomará por tus ojos, saldrá por tu boca, se “antojará” a los otros compartirla contigo…

    Esta reflexión tiene dos destinos…

    1.-Hey!… escucha al que te trae una posibilidad de mejorar su salud, de conservarla o enriquecerla… analiza cada palabra, y sobretodo INVESTIGA, no seas ingenuo pero tampoco te cierres… eres capaz de hacer una evaluación más profunda… y después, si la empresa pasó la prueba, entonces anímate a probarlo…

    2.-Si tú estas iniciando en esto de difunndir los logros de este grandioso “juguito” de XanGo, no te desanimes cuando te topes con gente que se cierra a la primera, cuando la gente te rechace si haberte siquiera escuchado, cuando otros hasta se rían de lo que dices… este “juguito” se abrira camino a pesar de los escépticos, a pesar de los que se nieguen a probarlo, y cada vez “volará” más alto… prepárate para el despegue y llegarás muy alto… XanGo tiene la fuerza de llevarnos a todos a cumplir nuestros sueños.

  3. gina de la fuente said,

    CARTA ABIERTA A LOS MÉDICOS

    Yo no soy médico ni mucho menos. Es más, no soy nada cercana al Sector Salud. Simplemente soy un ser humano como Usted, de esos que de vez en vez nos toca ser pacientes, pues como todos, nos enfermamos y recurrimos a un doctor buscando la sanación.

    Digamos que el origen de esta carta es el de haber recurrido a varios médicos, y entre ellos algunos a quienes respeto sobremanera porque conozco su trayectoria, su preocupación por cada paciente, su dedicación a mantenerse siempre al día. otros, preocupados también por dedicar parte importante de su tiempo a compartir su experiencia, pues se dedican a impartir clases en alguna Universidad reconocida, soy testigo de sus diagnósticos acertados, de muchas personas recuperadas por completo, y sin embargo no pudieron devolverme la salud.

    -Un médico no es Dios- pensarán ustedes, como yo lo hice por casi dos años… me resigné a cargar mi mal como la cruz que me tocaba hasta el fin de mis días, y empecé a sentirme una anciana precoz, a los 45 años de edad. Sin embargo encontré la salud y recobré el bienestar a través de XanGo.

    Hablo principalmente por mi, nadie me lo contó… soy yo quien sufría de fuertes dolores de mis pies… son mis pies los que ya no entraban en ningún zapato de los que tengo… soy yo quien buscaba donde sentarme cada dos cuadras… soy yo quien veía tristeza en los ojos de mis hijos, cuando me veían caminar con tanto trabajo…

    Ningún análisis de los 6 que me hice dieron resultados que indicaran el motivo de mis dolencias… ningún tratamiento médico de los 4 que llevé me sirvieron para nada… ni diuréticos, ni desinflamatorios funcionaron… pero con XanGo me recuperé y ahora tengo ánimo de caminar, subir y bajar…
    Y me siento tan bien que quise saber más sobre este producto…

    Mis pobres investigaciones de campo se han reducido a hablar con mucha gente que como yo, se ha visto beneficiada por tomar el jugo del fruto completo del mangostán… he hablado con ellos en forma cuidadosa, no solo he escuchado sus palabras emocionadas, he visto asomar en sus ojos el bienestar recuperado, la salud que se creía perdida brota por los poros, he sentido la fuerza de la verdad en sus palabras, al contar detalles de cómo fue que empezaron a notar su mejoría, de cómo reaccionó su familia cuando vieron esto o aquello…. He hablado con sus familiares, hijos emocionados me han contado cómo su mamá los llamó por su nombre después de dos años de no reconocerlos… he visto reportes ultrasónicos que muestran la disminución de tumores, me han enseñado análisis que muestran como el colesterol malo se ha centrado en niveles normales… los he visto a los ojos, he reconocido el bienestar en sus voces, y les creo… no entiendo bien, no me explico cómo es posible que tantos hablen de beneficios tan distintos obtenidos de un mismo producto… pero he llegado a la conclusión de que NO SOMOS CASOS AISLADOS… parece un descubrimiento de importancia, Y SOMOS SUFICIENTES para que los especialistas en la salud se detengan a ver que es lo que sucede… merecemos una investigación más seria… necesitamos de una explicación basada en evidencia…

    Vamos… es cierto que es un producto nuevo.. pero sólo de este lado del mundo, y por eso mismo…
    Es cierto que no hay suficientes casos documentados… pues por eso mismo…
    Dicen que sólo los interesados en venderlo lo apoyan… pues por eso mismo..

    Yo no pido que lo recomienden a ciegas… pero sí defiendo que somos ejemplos suficientes para que los médicos comprometidos con su quehacer profesional no se cierren antes de hacer un análisis cuidadoso de todo esto que está pasando… somos dignos de que los galenos, quienes hicieron un juramento de velar por la salud, se dignen a echar un vistazo a lo que son las xantonas, a lo que es el mangostán y lo que contiene en su pericarpio, su pulpa y sus semillas… vamos, no les estoy pidiendo que lo compren, ni mucho menos que lo vendan, no… pero sí les exijo que investiguen, que lo prueben, que vayan documentando casos, que se preocupen por lo que puede ser un descubrimiento capaz de cambiar para bien la calidad de vida de muchos de sus pacientes…

    Por supuesto que allí, cómodamente instalados en sus consultorios no van a encontrar a todas esas personas a las que ha beneficiado el Mangostán… por supuesto que mucha gente aún no conoce de estas reacciones, pues Xango tiene apenas un año y medio en nuestro país… y no más de 5 años en este lado del mundo… por supuesto que no les va a pasar nada si siguen allí sin moverse, pensando que somos unos cuantos locos afortunados porque “creímos sufrir achaques que misteriosamente desaparecieron cuando empezamos a tomar un mismo producto… jugo de mangostán…” pero qué triste que se nieguen siquiera a darse una vuelta por esos sitios donde nos reunimos los que estamos convencidos (gracias a una experiencia real) de los beneficios que esto puede traer a tantas y tantas personas…

    Simplemente, serán otros los que, fieles a su vocación, se integren al grupo de médicos que ya están haciendo estudios por su cuenta, que ya están compartiendo sus experiencias con otros especialistas, y que podrán encontrar nuevos usos de ésta alternativa…

    Estoy de acuerdo con que hay que ser precavidos, con que hay que ser más serios para documentar los casos… con que hay que pasar de lo anecdótico a lo científico, y para eso se creó la Asociación Mexicana de Médicos Investigadores del Mangostán (AMMIM)… ¿Porqué no ponerse en contacto con quienes ya se decidieron a formar parte de ella?, ¿porqué no hablar de médico a médico, de las experiencias obtenidas del uso del mangostán?… ¿por qué no acercarse a preguntar, sólo preguntar, sobre qué fue los que los convenció, cómo profesionales de la salud, a investigar sobre el mangostán?..

    Precisamente porque somos miles, cientos de miles quienes sufrimos de múltiples padecimientos que la medicina no ha podido resolver, apelo a la conciencia de TODOS LOS MËDICOS del mundo…

    Soy Georgina De La Fuente Rodríguez, y para cualquier comentario o duda, pueden escribirme a mi email: puchungadeleon@hotmail.com

  4. Anny said,

    Hola Solo necesito saber sirve para el vitiligo soy nueva distribuidora y no tengo informacion de esto para poderlo recomendar
    saludos y espero tu respuesta
    ++++
    La persona que lo bebió (Blanca Laris) no fué constante, sólo tomo tres botellas y luego lo dejó. Prácticamente no obtuvo mejoría.
    Lo siento

  5. mangostan said,

    Estimado José Luis: (C40)
    Aun en la asepsia de lo escrito y no gritado, eso de “NO CONSUMIR SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS” me sigue sonando estalinista, aunque sea citando a otra fuente y no a título personal (cosa que nunca hace ningún reportero serio, por lo demás; eso lo doy por descontado). Y esa frase me sigue pareciendo una orden, una prohibición directa, no una recomendación.
    En todo caso la mía no era (no es, no fue) una duda, sino una impresión (una pésima impresión). Y una impresión no se “resuelve” volviendo a revisar la grabación (nunca hay una segunda oportunidad de tener una primera impresión… y en tele menos que en otros ámbitos).
    Ahora, en cuanto a que “se ha comprobado”, ¿quién lo comprobó, en cuántos casos, en cuáles productos? ¿Todos los suplementos son no sólo inútiles sino contraproducentes (pues sólo así se explica que se prohíban) contra todas las enemil amenazas sanitarias y/o degenerativas, y/o contra todas las posibilidades de fortalecimiento orgánico? Insisto: la consigna me sigue pareciendo totalitaria.
    Yo consumo desde hace 3 años, a diario, un suplemento en el cual creo fervientemente (XanGo; satanizado por su nombre en la misma nota); estoy convencido de que me ha ayudado en infinidad de pequeños problemitas de salud durante todo este tiempo. Y esto no me lo dice la COFREPIS sino mi cuerpo; y aquí entre nos le creo más a mi propio organismo que a un puñado de burócratas distantes Por eso, escuchar que ellos me prohíben consumirlo, afirmando que “no tiene propiedades terapéuticas” cuando a mí me consta que sí las tiene, simplemente me parece inaceptable. Porque una cosa sería cuestionar su utilidad, pero muy otra es prohibirme su uso. A lo mejor acepto que me digan que estoy echando mi dinero por el caño, pero de eso a prohibirme que lo haga, hay un abismo. Que además esa prohibición la haga una institución que me merece muy escasa confianza por su legendario servilismo ante los poderosos intereses de la industria farmacéutica trasnacional, ciertamente no contribuye a endulzarme la píldora.
    “La única ruta es la nuestra”, era consigna comunista de los tiempos leninistas; hoy la repite el aparato de medicina estatal: haz sólo lo que te ordene yo, y nada fuera de ahí. Gulp. Sí, patrón.
    En fin, te comuniqué mi reacción no para que la explicaras, justificaras o contraargumentaras… Simplemente para que la anotaras. Si te sirve para eso, santo y bueno; si no, pues a otra cosa. Para mí, en C-40 no van los reglazos sino el diálogo inteligente, respetuoso. Y una prohibión es un reglazo, dígala quien la diga y venga de donde venga.
    Agradezco tu atención.
    Un abrazo! Guillermo Fárber

  6. mangostan said,

    Lo reconozco con rostro ruborizado. No, no por usar la expresión; ya sé que medio pueblo mexicano la utiliza frecuentemente (la otra mitad prefiere la exclamación más contundente “¡Puta madre!”) Lo que me da vergüenza no es usarla ni menos escribirla en esta columna para toda la familia post-Disney. Lo que me abochorna es comprobar una vez más que esta piadosa imprecación es mi más fiel compañera en la soledad: a la media hora de levantarme ya la he mascullado en voz alta (y con variables tonos, énfasis y modulaciones) al menos media docena de veces. Porque se me atoró el alambre del cargador del celular en una pata (pata mía, no de una mesa), porque no agarré bien la puerta corrediza de la ducha y se me zafó, porque se me derramó un gota del café mañanero o alguna tontería similar. Por lo que quieras, pues, pero el caso es que todos los días ya llevo mentadas varias madres aun antes de dirigirle la palabra a un congénere de cualquier sexo, color y circunstancia. Me explico. Yo vivo (y frecuentemente duermo) con Rosamaría, pero cuando entre semana me levanto por ái de las 7, ella hace ya más de una hora que se fue al gimnasio (lo cual explica la abismal diferencia de condiciones físicas entre ambos, y permite prever que, gracias al cielo, ella va a enterrarme a mí y no al revés, Dios sea loado). Como todavía Martita no llega para realizar el milagro cotidiano de regresar algo de orden en este campo de batalla que es toda casa con visitas de nietos eventuales, resulta que de lunes a viernes yo estoy solo cuando me levanto y ejecuto todo ese aburrido ritual que es bañarse, lavarse los dientes, vestirse, peinarse, etcétera. A veces entiendo perfectamente a aquel noble inglés que se suicidó (y lo dejó escrito en la nota respectiva) “porque ya estaba aburrido de tener que abrocharse la casaca todas las mañanas, y desabrochársela todas las noches”. Yo recuerdo mis despreocupados y sencillos tiempos de infancia mazatleca, cuando no pasaba de dos minutos flat el lapso entre despertarme y estar en la calle, montado en mi bici listo para la aventura del día (eran las imprudentes épocas antes de que todavía no sabíamos que era necesario y conveniente que Calderón y sus Osados Ángeles Verdes nos hicieran la caridad de protegernos contra los narcosatánicos a fin de poder vivir tan tranquilos como hoy). En ese tiempo me asombró leer en el Satiricón que a Petronio, arbiter elegantiarum, en cierta mañana de gran premura y desaseo, este protocolo le había consumido “sólo” una hora, con todo y el auxilio de varios esclavos y esclavas. Y ahora a mí (claro que sin solícitas esclavas, ¿no habrá manera de resucitar aquel sistema social, desde luego conmigo en el papel de dueño y no de esclavo?), me lleva casi lo mismo, entre distracciones de toda clase; depositar la ropa sucia en el cesto; sacar-usar-guardar peines, cepillos, navajas, cremas, jaleas y pastas; olvidos menudos; deglución de las raciones diarias de XanGo y vitaminas diversas; revisión de las cosas a llevarme a la oficina; contestación al telefonazo desesperado de Rosamaría (que olvidó su celular, o para pedirme que le lleve tal papel a la secretaria, o para recordarme que hoy tenemos tal compromiso, o lo que sea); parálisis ocasionales y aun infrecuentes retornos para atender alguna noticia-nueva en radio o en tele (Carlos Ramos Padilla o “El Empujón” de canal 40), etcétera. ¡Y por supuesto, inevitables mentadas de chingadasmadres, sotto voce o a grito pelado, según amerite la circunstancia! A tal grado llega mi aburrición matinal, que casi añoro las desafiantes crisis de escasez de agua en la ciudad, pues al menos ésa es una interrupción de la apabullante regularidad cotidiana (me imagino que otro tanto podría decirse en el caso de un macro sismo, pero no estoy seguro de que lo agradecería especialmente). De este modo, para cuando arribo por fin al pasillo o elevador o banqueta y doy los buenos días al primer ser humano que quiera el destino ponerme enfrente, mi contabilidad personal de maldiciones lleva ya varias chingadasmadres registradas en la culata del revólver. ¡Y nadie lo sabe, nadie las escucha nunca! Qué desperdicio de malcriadez. Me imagino que podría decirse que es una especie de vergonzante placer solitario obligado, tedioso y ni siquiera erótico. ¿Ves por qué está justificado mi bochorno? Guillermo Fárber


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