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La historia de las habitaciones de las cucharas largas

Posted in Historias de Éxito y Motivación por Carlos González Nogueda en agosto 2, 2007

Esta historia simple nos puede ayudar a reflexionar sobre la conveniencia de ayudar al prójimo

3 comentarios to 'La historia de las habitaciones de las cucharas largas'

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  1. mangostan said,

    Un viajero, a lo largo de su vida había acumulado algunas historias y conocido decenas de lugares, por momentos sus recuerdos se confundían, al punto de no identificar si eran reales o imaginarios.

    Una de sus vivencias favoritas, era su corta visita al País de las Cucharas Largas. Te la voy a contar:

    Venía en su auto sobre un sendero que llevaba al final del sinuoso camino apareció una enorme casa, al aproximarse, notó que la mansión estaba dividida en dos pabellones: un ala oeste y un ala este.
    Estacionó el auto y se acercó a la puerta, donde colgaba un letrero que decía:
    * BIENVENIDO A LA CASA DE LAS CUCHARAS LARGAS*
    AQUÍ EXISTEN SÓLO DOS HABITACIONES: LA NEGRA Y LA BLANCA. PARA RECORRERLAS, DEBE AVANZAR HASTA EL FINAL DEL PASILLO; DOBLAR A LA DERECHA PARA VISITAR LA HABITACIÓN NEGRA, O A LA IZQUIERDA PARA LA BLANCA.

    El hombre caminó por el pasillo y dobló a la derecha. Un nuevo corredor se extendió ante sus ojos, divisó una enorme puerta al final de éste. Conforme se fue acercando, escuchó quejidos, lamentos y gritos de dolor, que provenían de la habitación negra.
    Por un momento dudó en avanzar; cuando llegó a la puerta, respiró hondo, giro la perilla y entró. Sentados alrededor de una larga mesa, había cientos de personas; la mesa estaba repleta de los manjares más exquisitos que cualquiera podría imaginar y aunque cada plato estaba servido generosamente, estas personas se estaban muriendo de hambre. El motivo era que las cucharas tenían el doble del largo de su brazo y estaban pegadas a sus manos; de ese modo todos podían servirse, pero ninguno podía llevarse el alimento a la boca.
    La situación era tan desesperante que el hombre dio media vuelta y salió corriendo del salón.

    Volvió al hall central y esta vez, se fue para el corredor de la izquierda, que conducía a la habitación blanca, era un corredor similar al otro que terminaba en una enorme puerta. Al avanzar escuchaba risas y voces en gran tertulia. Al llegar a la puerta, el viajero giró el picaporte y entró en la habitación, cientos de personas estaban sentados en una mesa repleta de exquisitos manjares; también cada persona tenía una larga cuchara pegada a su mano; sin embargo, a todos se les veía complacidos, se daban de comer unos a otros.
    El viajero sonrió, dio media vuelta y salió de la habitación blanca.
    Escuchó detrás de él un ‘click’ de la puerta que se cerraba, se encontró en su auto, manejando rumbo al Paraíso.

  2. milaam crespo said,

    LASTIMOSAMENTE ASI ES ESTA VIDA Y COSAS COMO ESTA PASAN EN NUESTRO DIARIO VIVIR POR NO AYUDAR A LOS DEMAS Y SER EGOÍSTAS NO AVANZAMOS EN ESTE MUNDO Y NOS PERJUDICAMOS POR QUE VIVIMOS EGOISTAMENTE.
    SALUDOS DESDE PANAMA EXCELENTE HISTORIA

  3. miapinelo said,

    Quisiera platicar con Carlos González Nogueda se podra?


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