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LA CEIBA SAGRADA Y LOS BAMBÚES

Posted in Historias de Éxito y Motivación por Carlos González Nogueda en julio 20, 2006

Una reflexión que nos demuestra la fuerza del trabajo en equipo

Una respuesta to 'LA CEIBA SAGRADA Y LOS BAMBÚES'

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  1. xangocg said,

    El huracán Wilma nos hizo a los cancunenses mucho daño.

    Mi jardín era un verdadero paraíso que nos llevó diez años poder edificar a mi esposa y a mí. Para mi gusto, el árbol más imponente era una ceiba, al que yo cariñosamente llamaba La Ceiba Sagrada.

    Cuando Wilma ya soplaba con gran fuerza, mi esposa Cecy y yo veíamos cómo el jardín iba perdiendo forma. Ramas volaban por todas partes, los bambúes se doblaban casi hasta el suelo. Pero la ceiba majestuosa resistía con su tronco, tan ancho, que mis brazos no alcanzaban a abrazar por completo, no sólo por lo espinoso sino por su tronco formidable. ¡Qué fuerza!

    Cecy me dijo, viendo a la ceiba junto a los bambúes: ‘La ceiba es poco flexible y se va a caer, al contrario de los bambúes que se doblan sin romperse’.

    Salí a defender a la ceiba diciendo que tiene pocas ramas, raíces profundas y una fuerza enorme en su tronco, que la haría resistir el peor de los embates. La ceiba fue el primer árbol que se cayó. Las mujeres son más inteligentes.

    Bardas cayeron, casi todos mis árboles desaparecieron, pero los bambúes, salvo dos ramas y la mayor parte de sus hojas, resistieron. ¿Por qué?

    Primero porque se adaptan a las condiciones del viento. Segundo porque crecen juntos, en grupo, y juntan sus raíces de tal forma que en diámetro superan con mucho a las de la ceiba. Y sobre todo, muy importante: trabajan en equipo yendo en la misma dirección, sin molestarse unas a otras .

    Si aprendemos de los bambúes, podemos cada uno de nosotros sostenernos tras el huracán económico de Wilma, Si nos creemos ceibas sagradas nos vamos a ir al suelo con rapidez.

    Sólo van a sobrevivir aquellas familias, empresas u organizaciones que mantengan su individualidad entrelazada. La frase trillada de que la unión hace la fuerza, me hace ahora mucho más sentido.

    No he perdido mi cariño por las ceibas, pero he dejado de lado completamente mi idea de individualidad, y veo en el trabajo en equipo y la comprensión de las necesidades de los demás una verdadera luz de esperanza.

    Me pregunto ahora: ¿Qué tal será la madera de la ceiba como leña? Y también: ¿Dónde más voy a sembrar ahora mis bambúes?”

    (Y algunos todavía dudamos de que no hay mal que por bien no venga.)

    Roberto Díaz


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